domingo, 29 de marzo de 2020

"TODO IRÁ BIEN"


El cuento de Covid y los "porqués"




Tenía el pelo pincho, le gustaba el rock y la velocidad, el color azul, los guisantes y mascar chicle a todas horas. Y aunque estaba algo “redondito” –como le decía su abuela- no le importaba nada porque era muy feliz, aunque ahora toda la humanidad estuviese en su contra. 


Le llamaban “bicho” de manera despectiva y con odio. Decían que él era el culpable de todo lo que estaba ocurriendo en el mundo. No había rincón sobre el planeta a dónde no llegase su mala fama. 


Y es que por alguna extraña razón que ni el mismo conocía, un día, había tenido que salir apresuradamente de su casa para cumplir una misión. La misión más importante de su vida. ¡Que misterio!


Covid, del distrito 19 de Wuhan (China), de 19 años, el 19 de su clase y número 19 en las listas de los virus y bacterias más importantes del mundo hasta ese momento, estaba destinado a ser el número uno ¡Qué bien! –había pensado al principio con mucha ilusión- si no fuese por un pequeño detalle: Sería el famoso más malo recordado por toda la historia de la humanidad. Lo cual no era moco de pavo. ¡Una tragedia!


Cuando empezó a estudiar en la Academia Superior de Virus, la ASV, con 13 años, algo le habían explicado ya de las teorías de Charles Darwin y la selección natural: “Vosotros sois virus: Los elegidos. Esos que algún día dominaréis el mundo”. También recordaba aquella asignatura: “Historia de la Virulencia” y las extravagantes maneras de enseñar del profesor Card. Un maestro liberal que divagaba en clase sobre cuestiones como la peste en la Edad Media, las mentiras de la Iglesia, la morfología de los asesinos y los ladrones en el S.XIX o las diez plagas de Egipto de las que se hablaba en el Antiguo Testamento.  ¿Verdades, mentiras, castigos divinos? Sólo él lo sabía… o eso creía.


Pero ¿y si su misión tenía que ver con otra teoría? La de la extinción de los dinosaurios que le había explicado la señorita Xion en clase de geografía cuando tenía 7 años: “Grandes e invencibles, pero condenados a desaparecer” –recordaba haberle oído decir-. ¿Qué crueldad, no? –pensaba-. 


Pero más allá de lo que su cabeza le hiciese divagar a mil por hora, Covid estaba equivocado. Su misión no iba a consistir en extinguir la raza humana. ¡Ni mucho menos! Su principal tarea consistiría en darle un buen susto. 


“Saltar, saltar y saltar de persona en persona, traspasando fronteras, razas, sin diferenciar géneros, edades, culturas, formas de vivir, países, continentes o clases sociales. Tendrás que diversificarte, contagiar mucho, a muchos y muy rápido, sin parar… y sobre todo, sin que se den cuenta. Deberás sembrar la incertidumbre, el caos y el pánico allá por dónde pases. Hasta que alguien logre detenerte. Cuanto más tarden en cazarte, mejor. Muta. Al fin y al cabo eres invisible, juegas con esa enorme  ventaja. Pero una vez lo consigan, que lo harán… ese será el final de tu misión. GAME OVER CORONAVIRUS” –concluyó su explicación el capitán Jao-Ha-


Así que Covid tenía carta blanca de sus superiores para ir a cualquier parte del mundo y arrasar allí dónde le apeteciese, ¡que pasada!, ¿no?, imaginaba.


Su primera etapa sería su amada China. La segunda, el mundo entero. A lo gran conquistador…


Pero todo se resumía en las sabias palabras que para los virus había dicho por televisión la gran jefa suprema: la Tierra. 


“Los seres humanos se están pasando de la raya, poniéndome en serio peligro. Desde hace años no he parado de gritar y gritar dando señales de S.O.S. constantemente. Signos en forma de cambios y catástrofes naturales, que ninguno de ellos ha querido ver. La misión del por todos conocido Coronavirus, terminará cuando la humanidad sea consciente de quién es realmente, acepte su vulnerabilidad y aprenda a valorar LA VIDA. Pero no sólo la suya propia, si no la de todos en su conjunto. Cuando juzguen lo auténticamente importante pero sobre todo cuando valoren lo que tienen a su alrededor dejando a un lado su propio egoísmo y afán de poder. En esa escala, la de oprimidos y opresores por encima de alguien siempre hay otro alguien, y en este caso… yo soy ese alguien: La Tierra. 


LA CONTINUIDAD DE LA VIDA está por encima de los locos deseos de la humanidad.


Si me preguntasen cuanto tiempo tendrá que pasar hasta que esto ocurra, no tengo una respuesta. La contestación está en sus propias manos. Y es que más allá de lo que todos puedan pensar el virus no es el COVID-19, el principal virus de este planeta es la especie humana”. 


Y así fue como Covid lo entendió todo antes de empezar y así fue como comenzó a infectar a las personas en diciembre de 2019. Con virulencia, con agresividad… pero con mucha fuerza y ánimo para salvar a LA VIDA con mayúsculas, al planeta Tierra –madre de todo- y a los habitantes que están por llegar. 


Covid 19, como Darwin, la peste o las plagas de Egipto pasará a los libros de historia, a los estudios médicos o ensayos clínicos como el virus más famoso del mundo. Ese que un día aleccionó a la humanidad en pleno siglo XXI, cuando prácticamente se creía invencible. Poniendo en posición de jaque mate a su sistema. 


Del significado de su misión Covid fue plenamente consciente, así como de los “daños colaterales” que la humanidad tendría que sufrir, pero ¿llegarían a ser conscientes ellos de lo que estaba ocurriendo realmente?, ¿de las causas verdaderas de todo aquello? 


Covid pensó: “Ese será un gran misterio, como el de las pirámides” y siguió trabajando...






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